...la tierra se fertiliza y allí donde quedó una grieta crece una nueva máquina, verde, rebelde y con el corazón palpitando lleno de savia.

domingo, 28 de diciembre de 2014

2015/2014

¿cuándo termina un año y cuándo empieza?
hablar de cierres parece asunto de estos días, sin embargo me siento más que nunca como una serpiente que se muerde la cola, que se vuelve a encontrar con su inicio una vez recorrido el círculo de su cuerpo.
Así, en redondo, los días parecen burlarse del calendario laboral, de estudios, de las estaciones, de todas las marcaciones.

Así y todo, la piel se descascara lenta, muta.
ABRO
SUELTO
dejo que este momento sea uno más de transformación
mínima quizás, imperceptible a la mirada veloz, pero es.
Lo escucho.
Dejo que la repentina y aparente largueza de los días se vuelva aire.

Este es un buen momento para agradecer al mundo, a la vida, todo lo que amo. Gracias a todas las personas que comparten su sonrisa y entusiasmo, su abrazo.

Cada nuevo día crece en mí un corazón que me late a contratiempo,
siento el viento que me lleva entre las copas de los ñires
el río que me acuna rumbo al mar
las manos calentitas del amor que me abrazan
y los sueños... los sueños que no paran.

¡chin chin a la vida, a la risa, a los corazones que caminan!



*
2013/2014

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lunes, 22 de septiembre de 2014

reseña de CARDO

La sección de reseñas de Club Hem Editorxs propone una nueva mirada sobre los libros que se han editado a través de este sello. Esta vez, Matías Esteban nos regala su parecer sobre “Cardo”, poemario de Ana Colombina, editado por la Serie de poesía “Ojo De Tormenta”, en septiembre del 2013.

Para leer la reseña:
Reseña de Cardo por Matias Esteban


Para leer reseñas de otros libros:
Reseñas de Club Hem Editorxs




lunes, 2 de junio de 2014

Confesión/4

Poema para la antología
Poesía Relámpago 
de Pixel Editora


Confesión/4

Decido contarlo/
 todo.
Decir que traigo/
 el río,
el bosque,
la montaña.
Aquí y ahora,
porque ahora
pero no aquí
el río me/
está trayendo.

…que mi piel
es de tierra
y mis manos
ramas floridas
los pies sueñan
sueños de
caracoles
y de la cabeza
nacen
árboles de
palabras.

Decido
nacer cada vez
que los párpados
se abren
y buscar/
dentro mio
el rumor
de las montañas
la canción
de la ciudad
que habito

y salgo a volar

el día.


>> Leer Confesión/3


jueves, 10 de abril de 2014

Cardo Según Ana

Cardo
 

¿qué es un cardo? ¿una flor? ¿un yuyo? ¿qué es esa línea que se eleva de la tierra, rodeada de espinas y coronada por ese pelambre violeta que parece un pequeño patio de pasto descuidado y malcrecido? ¿acaso las señoras y los señores amantes de la jardinería, acaso los jardineros, cultivan cardos para decorar sus jardines y terrazas?

¿qué es un cardo? ¿un yuyo? ¿una flor? ¿qué es esa luz violeta que brilla en lo alto de la torre de espinas verdes, ese resguardo de belleza tan parecido al alma? ¿acaso la magia sólo existe para quienes de verdad saben mirar más allá de lo que se ve, de aquéllo que los ojos ubican como belleza siguiendo dos o tres principios superfluos, insensatos, faltos de imaginación y repetidos hasta el hartazgo?

Cuando era más chica, los pibes del barrio se entretenían pateando la flor de los cardos del campito, que salía volando como una cabeza degollada, dibujando curvas perfectas en el aire.

*

El cardo tiene ese lugar de hierba que crece en cualquier lado, tiene también eso de que no se le presta mucha atención, o se lo patea por los aires. Tiene ese lugar de maleza. Tiene -además- una flor de color púrpurazulado que me recuerda a las profundidades de un río de montaña o el sabor dulce de las frambuesas. La textura suave al tacto contrasta inevitablemente con la corona que la rodea, ese mandala de espinas verdes que la sostiene, redondo, escapándose hacia la tierra en línea directa, trazando caminos que unen más flores y coronas de espinas verdes. Tiene también ese lugar de la magia, de lo aparentemente imposible.


Estas poesías tienen el mismo lugar doble: de maleza y magia. De espina y luz. De trazos que nacen de la tierra pero también que saben del río, del poder de los reinados y de la fuerza de los estereotipos. Es una voz de hierba, que crece en cualquier lado. Es también un suave refugio, pedazo de alma que está ahí, rodeada de espinas, a merced del viento y las patadas.




lunes, 10 de febrero de 2014

confesión/ tres




Decido contarlo todo.
Decir que traigo el río,
el bosque, la montaña.
Aquí y ahora,
porque ahora pero no aquí
el río me está trayendo.

I

Porqué
este abismo incomprensible
en mi corazón…
           ¿cómo hago para dejarlo ir?

llorar, llorar, llorar, llorar, llorar, llorar, llorar
                                          hasta que
                                                  mis
                                                     lágrimas
                                                              sean
                                                                      nubes…

¿Por qué duele tanto el amor?

Placer
Dolor
Amor
ES TODO
TAN parecido

II

si todo esto que
me aprieta el pecho
fuera a parar a otro lugar
¿a dónde estaría ahora?

no pretendo comprender
pero tampoco
hundirme sin sentido
¿estaré alucinando?
¿seré yo la que te abraza
en mi cama?
¿seremos nosotros?


Ahora vuelvo.
Descubro lo frágil
de la mente,
la fortaleza de mi
piel sobre tu piel.

¿Cómo será tu piel
sobre mi piel
cardo o ceniza?
¿Cómo será?



III

Conservar por un rato
la sonrisa, la sorpresa.
Conservar el llanto adentro
de un frasco o de un helecho:
sólo para humedecer la piel
en los días de sequía.

Reír de nada, reír como niña
o como rana, reír a llantos.
Separar un poco los hombros
de la cabeza, o de la silla:
bailar más seguido en el supermercado
y cantar más fuerte en la calle.

Volver en bici, volar, llorar
sentir la prisa del viento y
pedalear un poco más despacio.
Viajar. La cabeza en un globo.

Creer siempre que voy a encontrarte
a la vuelta de la esquina,
aunque sepa que estás lejos,

creer, y sonreír siempre antes de girar.

* Este poema pertenece a Cardo, libro publicado en 2013 por Club Hem Editorxs.