...la tierra se fertiliza y allí donde quedó una grieta crece una nueva máquina, verde, rebelde y con el corazón palpitando lleno de savia.

jueves, 31 de diciembre de 2015

dos cero uno seis

digo
siempre en esta fecha siento que debo decir
algo sobre el "fin"
mirando hacia atrás, también hacia adelante
y sobre todo mirando-me acá
qué me rodea, con qué
mi cuerpo roza el día,
la noche

Las palabras nunca parecen suficientes.

Este 2015... digo, el año 2015, único e irrepetible (por suerte el tiempo lo es!)
me suelta palabras en el aire cálido y húmedo del diciembre platense

hace un año, escribía unas palabras desde el sur, con la paz y las locuras del lugar donde nací y crecí y disfruté durante 18 años. En mi vientre latía un pececito, creciendo lento y llenando mi vida de misterios por venir. Hace dos años, con #MatiasDavid nos llenábamos de harina en las callecitas de San Agustín, al sur de Colombia, en los primeros días de un viaje maravilloso, de esos que se pegan para siempre al corazón.

hoy la tarde nos encuentra en preparativos para cenar con vecinxs, con compañerxs de un proyecto largo y colectivo: un barrio. Un sueño que es más que una propiedad, que un techo propio, porque es un sueño conseguido con el esfuerzo de muchas manos, de muchas voluntades; porque es un logro colectivo. Y algo de esto es lo que me importa desear para los días siguientes:
que el 2016 nos encuentre en colectivo
luchando por lo que deseamos, por aquello que creemos que es justo
por la diversidad, por la libertad de expresión, por nuestros derechos

...en 2015 nació Ema Lihuen, la recibimos en casa sin darnos cuenta, entre música, gritos y sensaciones indescriptibles: nació en la intimidad de nuestro nido, llena de afecto, llena de tranquilidad. Nunca pensé que la vida me sorprendería con algo tan nuevo, tan maravilloso. Hace 9 meses que la vida es distinta, y aunque a veces se hace un poco cuesta arriba, hay un pequeño ser que nos sonríe y se lleva con sus ojos brillantes toda tristeza, toda duda. Porque se suele hablar fácil de la maternidad como un desafío, como un sacrificio; pero eso sería mirar un medio vaso vacío: porque hay mucho más de que hablar, de lo sorprendente que es ver a un pequeño ser cómo crece día a día, sus nuevos gestos, sus aprendizajes tan lentos y maravillosos del mundo... su paz cuando duerme en tus brazos, sus manitos pequeñas pidiendo un abrazo. Y la lista podría ser infinita!

Este año como nunca aprendí a decir que no. Con dolor a veces porque elegir cuesta. Pero con grandes aprendizajes. Porque tenemos límites como personas, límites que podemos decidir para mantener nuestra salud, nuestra integridad. Porque tenemos deseos, proyectos, objetivos; y para alcanzarlos, aunque cueste hacerlo, a veces debemos elegir... porque no quiero ser una máquina que todo lo puede y porque a veces es lindo tener un ratito para tomar unos mates en el patio y no hacer nada. Y es lindo también dedicar un domingo a una asamblea, o una tarde a jugar con mi hija. Porque me gusta mi trabajo y no quiero dejarlo, aunque implique dejar otros placeres.... y porque todo se puede empezar en otro momento. 
brindaré esta noche, entonces, por las madres
por aquellas que conocí este año y me acompañan tanto
por las madres de mi familia que me apoyan y aconsejan
por las madres que se organizan y luchan por sus derechos
por la ley de parto respetado
por los espacios como Casa Curumí que nos abrazan
por los padres que se dedican amorosos a sus hijxs
Matias David: también brindo por vos amor!
y por lxs bebés que con sus nacimientos
han venido a revolucionar nuestras vidas

En estos días de incertidumbres, más que nunca deseo brindar por seguir teniendo fuerzas, ideas y corazones intrépidos. Así que, 2016 del calendario gregoriano occidental, acá te estamos esperando!
Por estos pagos, seguiremos sembrando y cultivando sueños.



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